
En Silicon Valley y el resto del mundo se habla mucho de temas como : Customer Development, Lean Startup, Business Model Canvas, Pivots, Minimum Viable Product, “hackatons”, cultura emprendedora y otros mas.
Sin entrar al debate de las aportaciones reales que cada uno de los aspectos anteriores pudiera tener en el éxito de un startup, la etapa de 6 a 12 meses de incubación normalmente se centra en concebir una idea con alto potencial; validar las hipótesis iniciales al encontrar un cliente, producto y mercado; así como plantear los canales de distribución que permitan un escalamiento del negocio a futuro.
Después del proceso de conversión de idea a una startup exitosa, mucha gente asume que seguidamente vendrá una etapa de escalación donde la empresa inicia el crecimiento sostenido de sus ventas, de una manera casi automática y que el mayor riesgo ya ha sido eliminado.
Sin embargo así no sucede en el mundo real y poco se habla sobre que acontece después de ese periodo de incubación y que dentro de la evolución de una startup a una empresa, es una etapa igual de crucial que la incubación (a no ser que los fundadores se quieran quedar permanentemente jugando al “startupero”: Ver el Síndrome de Peter Pan”).
Esta parte de la vida temprana de una startup no se puede considerar todavía escalación (en el sentido de una consolidación de la operación y un crecimiento acelerado), sin embargo es un periodo muy corto de aproximadamente seis meses donde se empiezan a definir las estructuras operativas, se inicia el posicionamiento de la empresa en el mercado, se acaba por definir la cultura a largo plazo del startup y se recluta a la primera ola de empleados, algunos de los cuales llegan a ser indispensables para el futuro y realizan grandes contribuciones en la etapa de escalación.
Podríamos llamar a esta segunda etapa “El Paso de la Muerte”, como un símil de una suerte de la charrería mexicana así llamada y que consiste en que un jinete brinque de un caballo a otro en plena carrera, lo que requiere de una gran experiencia y sincronización, además de un trabajo en equipo con otros charros que ayuden a coordinar la maniobra tan peligrosa.
Esta etapa de “El Paso de la Muerte” es doblemente complicada por las siguientes razones:
1) Existe un riesgo grande que la startup se quede en eso (como una entidad de aprendizaje en búsqueda de un modelo de negocio escalable) y no evolucione a una empresa donde se asume que ya se definieron las variables principales y ahora se debe concentrar el esfuerzo en construir los cimientos del futuro.
2) El perfil de dirección para esta etapa es muy escaso: El fundador poco experimentado tiende a malentender la informalidad como un indicador de la flexibilidad, mientras el “director” profesional con experiencia corporativa fácilmente puede ahogar a la empresa con innecesarias políticas y controles que son contraindicados en esta etapa pre- escalación.
Esta es una de las áreas de mayor contribución a una startup de los fondos de Venture Capital exitosos: entender claramente las diferencias entre una startup exitosa (pero aun incipiente) y una empresa madura, apoyando firmemente al fundador primerizo en la decisiones críticas en esta etapa relacionadas con la contratación de personal clave, el establecimiento de alianzas comerciales y la venta a los primeros clientes, así como el desarrollo de las bases operacionales de la empresa donde se empiece a privilegiar la excelencia operativa sobre el aprendizaje caótico que caracteriza a las startups.
En México y Latinoamérica se habla mucho de las incubadoras y como adoptar las mejores prácticas de Silicon Valley a esta región, pero prácticamente nadie reconoce (o entiende) que el éxito de las grandes startups americanas como Google, PayPal, Facebook o Twitter, ha estado grandemente asociado a las aportaciones estratégicas que VCs de primer nivel como Kleiner Perkins, DFJ o Andreessen Horowitz hacen a sus empresas en esta etapa de “El Paso de la Muerte”.
Y tal vez esta falta de entendimiento en Latinoamérica sobre que se requiere en este momento de la vida de las startups sea provocada por la falta de experiencia operativa de los manejadores de fondos de inversión ”early stage” en la región, muchos de los cuales nunca han creado startups y menos las han convertido en empresas escalables de alto impacto.
Desde mi punto de vista ésta es una de las deficiencias mas graves de los nacientes ecosistemas latinoamericanos y que no podrán ser resueltos con todos los libros juntos de Steve Blank, Eric Ries y otros autores de moda en Silicon Valley.








