
Segun los surfistas experimentados, los dos factores mas importantes en este deporte son la habilidad que la persona desarrolla con la practica y sobretodo, las olas que escoja para impulsarlo.
El seleccionar la ola adecuada requiere del surfer una vision para detectar los primeros indicios de su formacion, una sincronia perfecta para abordarla en el momento correcto y una habilidad para aprovechar al maximo el impulso y direccion que esta tome. El sueño de todo surfista es montar la “gran ola” con las condiciones perfectas.
En el mundo de los negocios sucede algo similar. De manera ciclica llegan ciertas “olas” con niveles de energia tales que cambian de manera estructural los mercados donde “pegan”, y los emprendedores que las alcanzan a distinguir a tiempo, que se suben a ellas en el momento exacto y que tienen la habilidad de montarlas sin caerse ante lo violento de la experiencia, logran que sus empresas experimenten crecimientos inusuales que en condiciones normales hubieran sido impensables.
Tuve la oportunidad de vivir dos de esas “grandes olas” en Mexico y tambien tuve la experiencia de “montarlas”.
En 1992 se aprobo el Tratado de Libre Comercio de America del Norte (NAFTA), el cual constituyo una ola de tal magnitud que cambio el modelo economico proteccionista del mercado interno mexicano, por uno que hoy esta orientado fuertemente al externo y de los mas abiertos del globo. Muchas industrias fueron seriamente afectadas (juguetes, ropa), mientras que otras emergieron con gran fuerza (autopartes, maquila, call centers). La empresa que yo dirigia logro incrementar las ventas anuales de $1 millon de dolares a cerca de US$24 M en tres años. Esto gracias a que en el mercado de conductores electricos donde competiamos existian ineficiencias estructurales como precios muy altos por la nula competencia internacional y productos con tecnologias atrasadas, lo que al traer a grandes competidores americanos al pais nos ponia en una gran ventaja contra los fabricantes locales. En menos de un lustro habiamos logrado tomar mas del 15-20% de un mercado altamente oligopolico que durante mas de 50 años habia permanecido estatico.
Otra gran ola fue la apertura en 1996 de la industria de telecomunicaciones en Mexico, sector estrategico que habia estado monoliticamente cerrado por 80 años (y que de alguna manera se podria argumentar que sigue “no completamente abierto”). De manera similar a la gran ola del NAFTA, logramos detectar a tiempo la formacion de esta ola y la direccion que estaba tomando, subirnos a tiempo a ella y aprovechar su fuerza. La empresa experimento un hipercrecimiento del 3700% en 5 años (pasando de ventas anuales de US$6M a US$230M), levantando inversiones significativas en mercados de EUA para adquirir empresas y construir una red de fibra optica en Mexico, la compañia cotizo en Nasdaq y se crearon 1400 empleos. Esto no hubiera sido posible en condiciones normales: la gran ola de la apertura de las telecomunicaciones no solo rompio con su fuerza las barreras estructurales, sino dio un poderoso impulso a nuestra empresa y muchas otras, para lograr esos crecimientos espectaculares.
Actualmente estamos empezando a ver la formacion de otra gran ola. Incluso se podria argumentar que estamos presenciando la formacion de un tsunami de tal magnitud que haria palidecer a las olas anteriores y que tiene la capacidad de modificar radicalmente multiples industrias simultaneamente, provocando en el proceso una dolorosa “destruccion creativa” (ver el post: Que es Capital Disruptivo, para una explicacion del termino).
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